sábado 5 de diciembre de 2009

Desapareciendo

Mientras me miro en la cama me doy cuenta de que me he quedado blanquísima. Tengo que comprarme unas sábanas más oscuras para estar segura de que lo que veo es mi cuerpo...

jueves 3 de diciembre de 2009

Tiempo al tiempo

No hablo de mí. No me gusta nada ese sentimiento de notar que me miran. Me parece bien que una parte del mundo vea una mitad de mí, y que la otra parte vea otra mitad. Así, parece que estoy hecha a medias, lo sé. Pero me ayuda a no sentirme tan diferente como soy yo toda entera.

Aunque el tiempo es implacable. Un día es en la Playa desnudos entre las Medusas, otro día es en medio de las obras de la Sagrada Familia viendo Barcelona, o en medio de la Taiga fotografiando el Atardecer, hablando del camino hacia la selva Peruana, durmiendo con las manos entrelazadas bajo un tejado de Madera cuando hace menos de cero grados fuera, viajando entre las Estrellas del círculo polar... Sea como sea, el tiempo está dilatando todas esas situaciones. Me mira cada vez con más curiosidad. Cada vez más a dentro, como si él también fuera un gitano con ese prisma interior para ver mejor lo Mejor.

Es como si el frío que hace fuera de la cabaña no importara ya si puedo mostrarme sin temor a ser distinta. Sonreír de Verdad.

jueves 12 de noviembre de 2009

Yendo y viniendo

De vuelta en casa, con las mismas calles malolientes y húmedas, los mismos borrachos y las mismas putas en las ramblas. Algunos vagabundos nuevos, otros que ya no están. Mi habitación de principios del siglo XX, los grandes señores catalanes y el modernismo por doquier. Ahora mi cuarto es una puerta dimensional para enseñar todo esto a mi otro mundo. Van viniendo con cuenta gotas pero seguidito, van conociendo a la gente de aquí y se van haciendo todos con todos. Entonces pasan las cosas mágicas: la cadena de viajes se extiende, y de repente todos van y vienen enseñando sus puertas dimensionales y sus diferentes mundos.

Así cerramos los bares todos juntos en cualquier ciudad, y nos quedamos dentro con una guitarra, con nuevos amigos que mañana ya no estarán, con más bebidas que tenían reservadas y ahora saben que eran para nosotros, contagiados de la onda que lo envuelve todo hasta que salga el sol en otra calle. Este fin de semana toca Berlín.

jueves 20 de agosto de 2009

Nostalgia

Voy a echar de menos mi capuchino de sobre por las mañanas en mi otro piso mientras hablaba con mi compañero, y el expreso que tengo en este otro, con otros compañeros también colegas.
También voy a acordarme de la sensación de pensar en inglés. Dejarme llevar por la pasión en otros idiomas y sentirme viva sin definir ni limitar, porque hay muchos significados distintos para cada cultura que matizan todo y nada.
Las comidas exóticas para mí, llenas de mantequilla asesina de arterias que preparan los amigos antes y después, según el día y las ganas de cuidarte.
Tomar cada noche algo por ahí, con todos siempre, porque hay cinco bares que están bien y cuando no hay unos amigos en un sitio, los hay en el otro. Hasta el amanecer vete a saber tú dónde.
Las fiestas improvisadas cada día en mi casa, en casa de otro, en mi tejado, en las montañas, en la calle bajo la lluvia, en las habitaciones de los estudiantes,...
Echaré de menos tener que ensayar flamenco delante de noruegos, paquistaníes, suecos, austríacos, italianos y alemanes que no tienen ni idea de qué están viendo. Cómo hay que explicarles el compás y cómo lo flipan.
Y la montaña. Dios mío, qué montaña. Te secuestra y te hace tomar conciencia de que no eres nada más de lo que eres en este mundo.
Y el fiordo. Amaneciendo allí, anocheciendo allí también, bañándote en el agua helada, soñando que perteneces al cielo rosa y al agua espejo.

Joder... Tengo la sensación de que me voy ya metida en el cuerpo. Estoy fuera. Y no quiero irme. Para nada. Hecho de menos España, pero tampoco la hecho de menos tanto como para volver. Quiero continuar mi vida, lo que soy, lo que siento yo sola. Y por supuesto lo voy a continuar allí. Pero mi piedra angular propia ha nacido aquí, entre este clima que cambia tan rápidamente como media hora de lluvia torrencial y media hora de sol incandescente en un horizonte inmenso recortado por las montañas madres. Esta piedra tiene tantos colores, brilla con tanta fuerza... hasta que late y todo mientras sonríe mirándome divertida y benevolente.

En una semana estoy fuera.

Hasta el verano que viene.

Fisketorget

Aquí los españoles que vienen a mi tienda ven la manera de hacer de ellos mismos reflejada en nosotros a cinco mil quilómetros de distancia de su nacimiento. Los españoles de Noruega somos como los que se iban hace décadas a Mallorca a hacer la temporada, con el mismo fin que nosotros: pagarse los estudios o la vida o vete a saber tú qué. Somos esos camareros que echan de menos los conservadores españoles, polipotentes, capaces de estar por todos y rápidos de mente a la hora de darse al cliente. Les hace gracia que tengas la cara tan dura y tan inocente. Así se conmueven y te dejan propina.

Va a ser extraño no hablar con gente de tantos países, metiéndose en la cabeza de cada uno según la cultura que tengan, para engancharlos y que compren lo mejor (quiero decir lo más caro) que hay en mi tienda. Cuánto vocabulario, gramática, filosofía de vida hay detrás de un agitado mercado internacional. Nunca me hubiera imaginado los rifirrafes que se pueden crear para sacar una tienda adelante. Qué cabeza más viva hay que tener, dándose vuelta por todo el mercado, para ver qué tienen los otros y a cuánto lo venden. Para saber quién vende más de aquí, con qué discurso lo vende cada uno...

Y luego está la mafia. Porque los sicilianos son una mafia, pero en este país los catalanes hemos tomado el relevo. Se sigue llamando "la cosa nostra". Asesinos de riñones de los burgueses que vienen a llevarse salmones salvajes como si fueran Jabugos, orgullosos de poder hacerlo después de pagar por ver las creaciones de la naturaleza, después de pagar por vivir, creyéndose libres por tener dinero.

A todo esto, que prácticamente no existe el salmón salvaje. Me precio de poder distinguirlo. Y esto quiere decir que lo meto de piscifactoría cuando he de hacerlo, porque por un lado me da rabia la tontería mundial, pero por otro... a veces lo vendo salvaje de verdad porque me contagio de buen rollo. No sé de donde viene, creo que de mí misma en este sitio.

Pero lo que voy a hechar de menos es a la gente. Todos amigos, todos hermanos. Dar y recibir, ampliando la mafia a los pequeños detalles: lavarle la ropa a la compañera de curro a la que le hacen moving en el piso, traerle el desayuno a tu amiga que está depre, enviarle los chavales turistas de interrail al de la tienda de enfrente que les negocia por lo bajo en la back door, darle unas gambas al chico que te prepara una hamburguesa de reno gratis... La sensación de ser una basura social inmigrante en otro país cambia mucho cuando estás con gente en la misma situación que tú. Cuesta mucho más integrarse, pero a la vez se vive más intensamente la amistad de verdad. La situación empuja y saca lo mejor y lo peor de cada uno.

Ahora todos están con el billete de vuelta en el bolsillo. Tienen destinos imprevistos hacia países del trópico donde van a ser ricos hasta el próximo verano que vuelvan. Algunos se quedan aquí y van a intentar estudiar. Otros se marchan a su país porque se les acaba el Erasmus con la sensación de estar completamente unidos para toda la eternidad a un grupo de gente genial. Se van justo tres días antes de que lleguen los nuevos a relevarlos, aún vírgenes de su propio crecimiento emocional.

Y en medio de todo esto estoy yo, con la sensación de que se acaba el Verano Azul, sin que se muera Chanquete esta vez, hacia Estocolmo antes de mis exámenes. Creo que quiero una reposición para el verano que viene.

jueves 13 de agosto de 2009

Sin ti

Vivo, siento, pienso, quiero, bailo, sonrío, me río a carcajadas, recibo abrazos, los doy, animo, me animan, me emborracho, me caliento, cocino, limpio, trabajo, hago fotos, hago amigos, planeo mi vida, me arreglo para salir, hago fiestas, hablo mucho con las amigas por teléfono, organizo viajes, voy a bañarme al Atlántico Norte, compro vuelos baratos, disfruto con mis paisanos, disfruto con extranjeros, en muchos idiomas, mi manera de ser siempre. Sin ti todo esto. E imagino que esto quiere decir salir adelante: Sin ti todo. Contigo sueño. Solo sueño. Siempre sueño. No entiendo el porqué de salir adelante si duele tanto tantísimo. Salir debería ser sentir alivio.

Un año más tarde, sigo igual. Sin calor asfixiante porque estoy cerca del polo. Y sin ti.

martes 11 de agosto de 2009

Carta

Te escribo para darte las gracias por la charla de hoy. Ver toda mi confusión debe resultar muy duro, ¿no? Más sabiendo que viene de cosas tan feas como la represión, la incultura y el maltrato. A veces hago una bandera demasiado grande de todos mis estigmas por la misma rabia que me da tenerlos. Siento que seas mi vomitadero, porque querría ser perfecta para ti, igual que para mucha gente, que me idealicen o me admiren por cosas que hago bien para compensar lo que sé que tengo mal, para huir de mí misma. Querría ser diferente para crear una ilusión y olvidarlo todo de una vez... yo qué sé.

Pero a la vez me siento muy muy cómoda sabiendo que hay alguien por ahí con el que puedo contar para ser yo misma con mi propia basura emocional. No huyes despavorido de mí cuando ves de dónde vengo. Creo que venir de ahí y llegar a ser como soy (casi normal), aunque a veces haya agujeros en mi alma, habla de mi capacidad de recuperación. Y eso es estimulante. Aunque no sé si tú das un duro por que yo pueda arreglar cosas importantes, con lo profundas que parecen estar. Pero no negarlas creo que es un buen paso.

A lo que voy: tú me ayudas a admitirlo, porque me haces sentir que no te vas a marchar a pesar de que sea desastrosa a veces. Creo que eso significa que eres mi amigo. Que eres muy buen amigo. Poder sentirte aquí aunque estés tan lejos. No sé lo que puedo tenerte en mi vida todavía por todo lo que pasó. Pero que estés para cuando necesito hablar y escucharte cuando lo necesitas tú me hace sentir muy bien.

Gracias.

PD: Hoy he dejado de fumar.
PD: Gracias gracias gracias gracias
PD: MUA MUA!! Abracito, MUA MUA!!
PD: Aixxxxxxxx..... Gracias