Bueno, después del post de descuatriblamiento de la personalidad, ahí va otro un poco más cuerdo:
Entra el sonido de la guitarra, acariciando el alma. Se acompasa a los latidos de mi corazón y poquito a poco se apodera de mi. Ya no hay nada más que la melodía matemática. Describe algo bonito, como el agua cayendo. Y luego se enfada de repente, con un amasijo de fuerza que me imbuye un remolino por dentro. Fuego que sale, sin poder evitarlo. El suelo es el que paga la furia bajo mis tacones. Las paredes temblando son las que transmiten la rabia que fluye con una forma precisa explicándolo todo. No es solo eso: mis manos siguen ahí en ese agua, modelándola. Y lo antiguo sale de la madera del tablao para acabar de matizar lo que llevo dentro y me llama. Me deslizo a su lado, como ven los que están delante: ya no soy la niña mona, ya nadie sabe quién soy porque la mirada poseída no sabe más que de lo que nadie conoce, de lo que nadie recordaba ya... más cerca que nunca de mí misma.
El último estruendo me lleva al final. Ya vuelvo a notar mi cuerpo, cansado pero ligero, y mi cabeza está fresca. Otra vez yo, y nadie sabe donde he estado. Pero cada vez que voy allí en un baile vuelvo renovada.
lunes, 25 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
Duplicados y pérdidas
Los archivos se guardan en dos dispositivos distintos para que no se pierdan. Se hacen copias de los libros importantes y el original se guarda en un sitio seguro. El ADN también se copia a ARN para que no se dañe.
Y así me siento yo: un dato confidencial, un incunable, una mejora genética imposible, una tecnología punta. Así debo de ser yo cuando el veintiocho de mayo he de presentarme a tres exámenes del mismo curso, de diferentes asignaturas, y también al trabajo oficial en algún momento del día. Y rendir a cuatro bandas, sin contar con la vida personal que también exige su parte. Todos pidiendo resultados, todos demandando. Por no hablar de las ciscunstancias que se apoyan en estas batallitas cuotidianas: si se va el trabajo, se va una cantidad de cosas detrás que nadie se imagina.
¿Dónde están mis cuatro clones que han de cubrirme mientras me meto en una urna de cristal para no desaparecer? Porque si no funcionan ahora que tienen trabajo, ¿para qué los han fabricado? La verdad es que llevo sin entablar contacto con ellos desde hace un par de exámenes y ahora no sé si están de vacaciones o llevando a cabo algún que otro derecho laboral que acatan desde que intuyen que son humanos. O quizás es que nunca estuvieron ahí y solo fue suerte hasta ahora.
El caso es que me veo cuadruplicándome como cualquier otro mortal ante la adversidad. Es decir, dividiéndome entre cuatro, partiéndome, perdiendo tres terceras partes para cada uno de los frentes, desprogramando el setentaicinco por ciento de mi alma y convirtiéndolo en un amasijo de ceros y unos sin sentido que ni los servicios sociales pueden interpretar, mucho menos reconstruir. Me veo perdiéndolo todo en una carta, en un solo día.
Y así me siento yo: un dato confidencial, un incunable, una mejora genética imposible, una tecnología punta. Así debo de ser yo cuando el veintiocho de mayo he de presentarme a tres exámenes del mismo curso, de diferentes asignaturas, y también al trabajo oficial en algún momento del día. Y rendir a cuatro bandas, sin contar con la vida personal que también exige su parte. Todos pidiendo resultados, todos demandando. Por no hablar de las ciscunstancias que se apoyan en estas batallitas cuotidianas: si se va el trabajo, se va una cantidad de cosas detrás que nadie se imagina.
¿Dónde están mis cuatro clones que han de cubrirme mientras me meto en una urna de cristal para no desaparecer? Porque si no funcionan ahora que tienen trabajo, ¿para qué los han fabricado? La verdad es que llevo sin entablar contacto con ellos desde hace un par de exámenes y ahora no sé si están de vacaciones o llevando a cabo algún que otro derecho laboral que acatan desde que intuyen que son humanos. O quizás es que nunca estuvieron ahí y solo fue suerte hasta ahora.
El caso es que me veo cuadruplicándome como cualquier otro mortal ante la adversidad. Es decir, dividiéndome entre cuatro, partiéndome, perdiendo tres terceras partes para cada uno de los frentes, desprogramando el setentaicinco por ciento de mi alma y convirtiéndolo en un amasijo de ceros y unos sin sentido que ni los servicios sociales pueden interpretar, mucho menos reconstruir. Me veo perdiéndolo todo en una carta, en un solo día.
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jueves, 30 de abril de 2009
Adiós
Nos despedimos cada día, por la mañana, por la noche, los fines de semana, el día de Sant Jordi, el siguiente, en la calle de nuestro barrio, en el centro, en mi casa, en un bar, delante de todos, a solas, mirando hacia delante, sin dejar de mirar atrás, sin avanzar, sin retroceder, siempre diciéndonos adiós para hablar de nuevo en unas horas, o en unos minutos, alargando un punto muerto, matándolo más aún.
Sin embargo, en el momento en que asumimos que vamos a estar en la vida de uno y del otro eternamente en otra forma y en otro color, cuando en lugar de adiós decimos "hasta pronto", es cuando golpea realmente la nostalgia y todo se vuelve un mar de desolación. Porque es un paso hacia delante más real que ninguno hasta ahora y empuja hacia la vida vacía de nosotros como un ser único.
Me apoyo en Lennin: para avanzar hay que dar un paso atrás y dos hacia delante. Y por eso sé que volveré a despedirme cada día, diciendo esta vez "hasta mañana".
Sin embargo, en el momento en que asumimos que vamos a estar en la vida de uno y del otro eternamente en otra forma y en otro color, cuando en lugar de adiós decimos "hasta pronto", es cuando golpea realmente la nostalgia y todo se vuelve un mar de desolación. Porque es un paso hacia delante más real que ninguno hasta ahora y empuja hacia la vida vacía de nosotros como un ser único.
Me apoyo en Lennin: para avanzar hay que dar un paso atrás y dos hacia delante. Y por eso sé que volveré a despedirme cada día, diciendo esta vez "hasta mañana".
jueves, 9 de abril de 2009
No lo leas
Es un círculo vicioso: porque me escribes porque no te escribo, y te escribo cuando no escribes. Y escribo cuando pierdo la cuenta de a quién le toca. Así eternamente cazando con letras. Buscando las letras del nombre de una família de animales exóticos, invertebrados acelomados, con forma de corazón que hacen la fotosíntesis en la epidermis y que tienen cámaras internas donde guardan sus óvulos por fecundar. Cazarlos todo el día, escondidos entre las plantas más bonitas, rastreando las huellas más translúcidas, oteando los horizontes más infinitos, sintiendo nuestra propia posición humilde ante lo que es más fuerte que nosotros.
Hay dos opciones: o disfruto del camino y la búsqueda, o me agoto y desisto quemando toda ilusión: "Ese bichito mágico no existe, Ayla, entérate".
Me gustaría montar una expedición en condiciones, con un grupo de gente preparada, con reservas de víveres y agua suficientes. Mapas. Estudios sobre el comportamiento de este animal-vegetal. También es necesario el descanso.... Y lo más importante: ser tan tan tan ingenua que ante toda evidencia de extinción, la búsqueda debe continuar.
Porque ese bichito está dentro mío y si dejo de buscarlo me pierdo a mí misma.
Y cómo no sé muy bien a quién le tocaba escribir ahora, mejor no leas nada de esto, porque es una parte de mí que aún no ha cazado nadie y quiero que eso sea una línea constante para acabar con este círculo vicioso.
Hay dos opciones: o disfruto del camino y la búsqueda, o me agoto y desisto quemando toda ilusión: "Ese bichito mágico no existe, Ayla, entérate".
Me gustaría montar una expedición en condiciones, con un grupo de gente preparada, con reservas de víveres y agua suficientes. Mapas. Estudios sobre el comportamiento de este animal-vegetal. También es necesario el descanso.... Y lo más importante: ser tan tan tan ingenua que ante toda evidencia de extinción, la búsqueda debe continuar.
Porque ese bichito está dentro mío y si dejo de buscarlo me pierdo a mí misma.
Y cómo no sé muy bien a quién le tocaba escribir ahora, mejor no leas nada de esto, porque es una parte de mí que aún no ha cazado nadie y quiero que eso sea una línea constante para acabar con este círculo vicioso.
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domingo, 5 de abril de 2009
Poligamia
Es curioso como cambia la gente cuando tiene relaciones paralelas. Pongamos por ejemplo un empleado de oficina cualquiera. De repente está más ausente, tiende a arreglarse más, el pelo, la ropa, canta cuando ve sus facturas, le importan cosas nuevas, .... Está claro que la monotonía en la relación oficial de mi sujeto cobaya era la tendencia dominante y que ahora nota despertarse todos los sentimientos que no creía volver a sentir.
Luego vienen dudas, sobretodo antes de que se entere la otra parte inocente en su ignorancia. No sabe si quiere desempolvar la anterior relación, o si necesita tirarla y comprar otra. Si lo hubiera hecho en su momento, ahora estaría ya preparado para lo que inevitablemente tiene que venir. Y se ve a sí mismo tan cruel e inmoral que empieza a tomar conductas autodestructivas, con miedo de tener las dos relaciones a la vez por si las pierde a las dos, y con miedo de dejarlas o equivocarse escogiendo. Patético.
Personalmente, yo soy partidaria del reciclaje oportuno. Creo que en un momento dado, cuando ya no hay una relación de pareja, se debe explorar qué sí hay, sobretodo si hay cariño.
Igualmente, es curioso y difícil darse cuenta de cuando uno mismo está en una situación de este tipo. Por ejemplo mi relación con este blog. Estoy más ausente, he arreglado un poquito el aspecto... yo, una empleada de oficina cualquiera, así de repente me convierto en el Guadiana y aparezco puntualmente con unos temas que nunca antes había tratado introduciéndolos con la misma frase curiosa, que como novedad no me importa repetir. Es curioso. Curioso es como posiblemente le estoy poniendo los cuernos a este blog con otro blog. Seguramente uno de catarsis.
Luego vienen dudas, sobretodo antes de que se entere la otra parte inocente en su ignorancia. No sabe si quiere desempolvar la anterior relación, o si necesita tirarla y comprar otra. Si lo hubiera hecho en su momento, ahora estaría ya preparado para lo que inevitablemente tiene que venir. Y se ve a sí mismo tan cruel e inmoral que empieza a tomar conductas autodestructivas, con miedo de tener las dos relaciones a la vez por si las pierde a las dos, y con miedo de dejarlas o equivocarse escogiendo. Patético.
Personalmente, yo soy partidaria del reciclaje oportuno. Creo que en un momento dado, cuando ya no hay una relación de pareja, se debe explorar qué sí hay, sobretodo si hay cariño.
Igualmente, es curioso y difícil darse cuenta de cuando uno mismo está en una situación de este tipo. Por ejemplo mi relación con este blog. Estoy más ausente, he arreglado un poquito el aspecto... yo, una empleada de oficina cualquiera, así de repente me convierto en el Guadiana y aparezco puntualmente con unos temas que nunca antes había tratado introduciéndolos con la misma frase curiosa, que como novedad no me importa repetir. Es curioso. Curioso es como posiblemente le estoy poniendo los cuernos a este blog con otro blog. Seguramente uno de catarsis.
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viernes, 20 de marzo de 2009
Consecuencias de la primavera
Es curioso como con el buen tiempo la gente se pone de acuerdo para desinhibirse en las mismas cosas. En las últimas dos semanas, ya son tres los que me explican sus sueños eróticos conmigo. Son personas de confianza, con su vida ordenada, su rutina, su sentido común,... pero mira, me cuentan esto así de pasada, como quien te da los buenos días. Yo me lo tomo como un chiste y se quedan igual, de hecho es que tampoco tiene más importancia.
Pero que lo hagan tantos en tan relativamente poco tiempo me hace plantearme ciertas cuestiones e iniciativas: ¿Puedo hacer detonar secuencialmente explosiones de lujuria en los subconscientes ajenos? En caso afirmativo, ¿de qué depende? Y una vez controladas las variables, ¿sirve esto para algo?
Bueno, yo mientras tanto, voy a ir anotando sugerencias y al final de la primavera le regalaré una planta a la más graciosa. Así que ánimo, que hay mucha fase REM por disfrutar.
Pero que lo hagan tantos en tan relativamente poco tiempo me hace plantearme ciertas cuestiones e iniciativas: ¿Puedo hacer detonar secuencialmente explosiones de lujuria en los subconscientes ajenos? En caso afirmativo, ¿de qué depende? Y una vez controladas las variables, ¿sirve esto para algo?
Bueno, yo mientras tanto, voy a ir anotando sugerencias y al final de la primavera le regalaré una planta a la más graciosa. Así que ánimo, que hay mucha fase REM por disfrutar.
sábado, 14 de marzo de 2009
Punto de inflexión
Tus lágrimas se mezclan con las mías en mi cara, en tu jersey, en mi camiseta, en tu cuello. "Tengo ganas de irme", "Me voy contigo". Tus ojos completamente rojos, evolucionados al marrón, la cara contraída de sobrepresión y angustia... Si te quieres venir de verdad, yo dejo de tener ganas de irme, ¿no lo entiendes? Pero no lo entiende. Y no lo va a entender, no puede.
Por eso me voy sola, sin avisar. Otra vez a mis paseos hasta el mar llenos de sueños abstractos que plasmar en una pintura, que encerrar entre palabras o dibujar en el cuerpo de mi amante con besos y deliciosas caricias, mientras la gente de a pie piensa en la crisis. Y yo a salvo, en mi pequeño mundo en el que cabemos todos. Y como estamos todos también estás tú, el que fuiste hasta que vuelvas a ser tú. Y yo ya no lloro más.
Por eso me voy sola, sin avisar. Otra vez a mis paseos hasta el mar llenos de sueños abstractos que plasmar en una pintura, que encerrar entre palabras o dibujar en el cuerpo de mi amante con besos y deliciosas caricias, mientras la gente de a pie piensa en la crisis. Y yo a salvo, en mi pequeño mundo en el que cabemos todos. Y como estamos todos también estás tú, el que fuiste hasta que vuelvas a ser tú. Y yo ya no lloro más.
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