Encaja las cosas, busca quién cuide de tus animales, límpialos, estudia para el último examen, lava la ropa, enmalétalo todo, limpia todo el piso, despídete de los más allegados, busca piso en otro país, cierra esos asuntos que te quedan pendientes para no llevarte quebraderos de cabeza, la última ducha, la última fiesta a lado de las maletas, emborráchate que vas a volar y no te gusta, imagínate que cuando llegues estará todo bien. Te amo, te amo, te amo. Sueña, sueña, sueña. Vive, vive, vive. Ya llega la hora de vivir los sueños.
Y mientras pasa todo eso, en el único rato libre, postea desde tu casa esperando.
martes, 16 de junio de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
Cambio de tema (monólogo)
Pues una vez besé a un chico que tenía un piercing en la lengua y me dijo que eso era como besar ciertas partes de una chica, que él se había enrollado con una chica que tenía el mismo piercing y que era muy parecido. Pero no sé, porque luego, en una etapa de mi vida diferente, besé a otro chico que tenía piercing y no era igual. La comparación es odiosa, lo sé, pero me mata la intriga de saber porqué esa diferencia. Debe de ser la posición que ponía el otro o algo, que seguro que lo hacía aposta. En realidad se me ocurren todavía peores observaciones y comentarios que hacer en la mesa de un restaurante, sobretodo si es con los amigos de mi novio el que no lleva piercing. Pero lo he pasado bastante peor por culpa de mis propias palabras otras veces, como ya os acordaréis, así que tampoco me tengáis en cuenta ahora estas cosas porque ya nos conocemos y tampoco lo encuentro taaaan desviado. Además, sería bueno ir dejando las hipocresías de lado, que sinó, ni se los puede llamar amigos de verdad, ni disfruta uno de la comida, ni nada de nada. Es más: Camarero!! ¿Sería tan amable de traer la carta de temas alternativos, por favor? Es que querría pedir otro tema que este tan clásico nos está sentando un poco mal. Muy amable.
PD: Hay que ver lo que se me ocurre por no ponerme a estudiar.
PD: Hay que ver lo que se me ocurre por no ponerme a estudiar.
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domingo, 31 de mayo de 2009
Estomas
Un soplido frío, sin ropa, en contacto directo con todo el ambiente que me rodea. Sí, hace frío. Los grillos se callan de golpe y el marco estrellado empieza a romper su impenetrable negrura tenuemente. Un silencio sepulcral: los animales de la noche se van a dormir, los de la mañana no han despertado, no hay vida animal. Es el momento de las plantas, entre tanto silencio se las oye abrir los estomas para cambiar su respiración. Y viene. En la orilla más extrema del horizonte empieza a cambiar el azul hacia lo anaranjado. Viene el sol rojo, naciendo delante de ese palco expectante.
Sí, sí, estoy en medio de todo eso sin ropa, helada, justo en el borde de un abismo cualquiera de un país desconocido. La verdad es que no se pasa exactamente bien, es incómodo en muchos aspectos. Pero por otro lado es un momento especial que merece la pena sentir. Enseguida con la luz se levantan otros animales, y se ven los puentes que están justo al lado y llenos de gente que cruza. Van y vienen sobre el abismo como si nunca hubiera sido de noche, sin saber lo que es un amanecer, sin plantearse lo alto que está eso, sin darse cuenta. Y la reflexión sobre mi propio crecimiento personal,... y más cosas sobre autoayuda y de los cuentos de Jorge Bucay que quieren ser tan útiles para sonreír sin motivos materiales.
Pero yo personalmente, me quedo con el ruidito de los estomas. Único. Con una buena mantita mañana vuelvo y todo.
Sí, sí, estoy en medio de todo eso sin ropa, helada, justo en el borde de un abismo cualquiera de un país desconocido. La verdad es que no se pasa exactamente bien, es incómodo en muchos aspectos. Pero por otro lado es un momento especial que merece la pena sentir. Enseguida con la luz se levantan otros animales, y se ven los puentes que están justo al lado y llenos de gente que cruza. Van y vienen sobre el abismo como si nunca hubiera sido de noche, sin saber lo que es un amanecer, sin plantearse lo alto que está eso, sin darse cuenta. Y la reflexión sobre mi propio crecimiento personal,... y más cosas sobre autoayuda y de los cuentos de Jorge Bucay que quieren ser tan útiles para sonreír sin motivos materiales.
Pero yo personalmente, me quedo con el ruidito de los estomas. Único. Con una buena mantita mañana vuelvo y todo.
lunes, 25 de mayo de 2009
Flamenquiterapia
Bueno, después del post de descuatriblamiento de la personalidad, ahí va otro un poco más cuerdo:
Entra el sonido de la guitarra, acariciando el alma. Se acompasa a los latidos de mi corazón y poquito a poco se apodera de mi. Ya no hay nada más que la melodía matemática. Describe algo bonito, como el agua cayendo. Y luego se enfada de repente, con un amasijo de fuerza que me imbuye un remolino por dentro. Fuego que sale, sin poder evitarlo. El suelo es el que paga la furia bajo mis tacones. Las paredes temblando son las que transmiten la rabia que fluye con una forma precisa explicándolo todo. No es solo eso: mis manos siguen ahí en ese agua, modelándola. Y lo antiguo sale de la madera del tablao para acabar de matizar lo que llevo dentro y me llama. Me deslizo a su lado, como ven los que están delante: ya no soy la niña mona, ya nadie sabe quién soy porque la mirada poseída no sabe más que de lo que nadie conoce, de lo que nadie recordaba ya... más cerca que nunca de mí misma.
El último estruendo me lleva al final. Ya vuelvo a notar mi cuerpo, cansado pero ligero, y mi cabeza está fresca. Otra vez yo, y nadie sabe donde he estado. Pero cada vez que voy allí en un baile vuelvo renovada.
Entra el sonido de la guitarra, acariciando el alma. Se acompasa a los latidos de mi corazón y poquito a poco se apodera de mi. Ya no hay nada más que la melodía matemática. Describe algo bonito, como el agua cayendo. Y luego se enfada de repente, con un amasijo de fuerza que me imbuye un remolino por dentro. Fuego que sale, sin poder evitarlo. El suelo es el que paga la furia bajo mis tacones. Las paredes temblando son las que transmiten la rabia que fluye con una forma precisa explicándolo todo. No es solo eso: mis manos siguen ahí en ese agua, modelándola. Y lo antiguo sale de la madera del tablao para acabar de matizar lo que llevo dentro y me llama. Me deslizo a su lado, como ven los que están delante: ya no soy la niña mona, ya nadie sabe quién soy porque la mirada poseída no sabe más que de lo que nadie conoce, de lo que nadie recordaba ya... más cerca que nunca de mí misma.
El último estruendo me lleva al final. Ya vuelvo a notar mi cuerpo, cansado pero ligero, y mi cabeza está fresca. Otra vez yo, y nadie sabe donde he estado. Pero cada vez que voy allí en un baile vuelvo renovada.
lunes, 11 de mayo de 2009
Duplicados y pérdidas
Los archivos se guardan en dos dispositivos distintos para que no se pierdan. Se hacen copias de los libros importantes y el original se guarda en un sitio seguro. El ADN también se copia a ARN para que no se dañe.
Y así me siento yo: un dato confidencial, un incunable, una mejora genética imposible, una tecnología punta. Así debo de ser yo cuando el veintiocho de mayo he de presentarme a tres exámenes del mismo curso, de diferentes asignaturas, y también al trabajo oficial en algún momento del día. Y rendir a cuatro bandas, sin contar con la vida personal que también exige su parte. Todos pidiendo resultados, todos demandando. Por no hablar de las ciscunstancias que se apoyan en estas batallitas cuotidianas: si se va el trabajo, se va una cantidad de cosas detrás que nadie se imagina.
¿Dónde están mis cuatro clones que han de cubrirme mientras me meto en una urna de cristal para no desaparecer? Porque si no funcionan ahora que tienen trabajo, ¿para qué los han fabricado? La verdad es que llevo sin entablar contacto con ellos desde hace un par de exámenes y ahora no sé si están de vacaciones o llevando a cabo algún que otro derecho laboral que acatan desde que intuyen que son humanos. O quizás es que nunca estuvieron ahí y solo fue suerte hasta ahora.
El caso es que me veo cuadruplicándome como cualquier otro mortal ante la adversidad. Es decir, dividiéndome entre cuatro, partiéndome, perdiendo tres terceras partes para cada uno de los frentes, desprogramando el setentaicinco por ciento de mi alma y convirtiéndolo en un amasijo de ceros y unos sin sentido que ni los servicios sociales pueden interpretar, mucho menos reconstruir. Me veo perdiéndolo todo en una carta, en un solo día.
Y así me siento yo: un dato confidencial, un incunable, una mejora genética imposible, una tecnología punta. Así debo de ser yo cuando el veintiocho de mayo he de presentarme a tres exámenes del mismo curso, de diferentes asignaturas, y también al trabajo oficial en algún momento del día. Y rendir a cuatro bandas, sin contar con la vida personal que también exige su parte. Todos pidiendo resultados, todos demandando. Por no hablar de las ciscunstancias que se apoyan en estas batallitas cuotidianas: si se va el trabajo, se va una cantidad de cosas detrás que nadie se imagina.
¿Dónde están mis cuatro clones que han de cubrirme mientras me meto en una urna de cristal para no desaparecer? Porque si no funcionan ahora que tienen trabajo, ¿para qué los han fabricado? La verdad es que llevo sin entablar contacto con ellos desde hace un par de exámenes y ahora no sé si están de vacaciones o llevando a cabo algún que otro derecho laboral que acatan desde que intuyen que son humanos. O quizás es que nunca estuvieron ahí y solo fue suerte hasta ahora.
El caso es que me veo cuadruplicándome como cualquier otro mortal ante la adversidad. Es decir, dividiéndome entre cuatro, partiéndome, perdiendo tres terceras partes para cada uno de los frentes, desprogramando el setentaicinco por ciento de mi alma y convirtiéndolo en un amasijo de ceros y unos sin sentido que ni los servicios sociales pueden interpretar, mucho menos reconstruir. Me veo perdiéndolo todo en una carta, en un solo día.
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jueves, 30 de abril de 2009
Adiós
Nos despedimos cada día, por la mañana, por la noche, los fines de semana, el día de Sant Jordi, el siguiente, en la calle de nuestro barrio, en el centro, en mi casa, en un bar, delante de todos, a solas, mirando hacia delante, sin dejar de mirar atrás, sin avanzar, sin retroceder, siempre diciéndonos adiós para hablar de nuevo en unas horas, o en unos minutos, alargando un punto muerto, matándolo más aún.
Sin embargo, en el momento en que asumimos que vamos a estar en la vida de uno y del otro eternamente en otra forma y en otro color, cuando en lugar de adiós decimos "hasta pronto", es cuando golpea realmente la nostalgia y todo se vuelve un mar de desolación. Porque es un paso hacia delante más real que ninguno hasta ahora y empuja hacia la vida vacía de nosotros como un ser único.
Me apoyo en Lennin: para avanzar hay que dar un paso atrás y dos hacia delante. Y por eso sé que volveré a despedirme cada día, diciendo esta vez "hasta mañana".
Sin embargo, en el momento en que asumimos que vamos a estar en la vida de uno y del otro eternamente en otra forma y en otro color, cuando en lugar de adiós decimos "hasta pronto", es cuando golpea realmente la nostalgia y todo se vuelve un mar de desolación. Porque es un paso hacia delante más real que ninguno hasta ahora y empuja hacia la vida vacía de nosotros como un ser único.
Me apoyo en Lennin: para avanzar hay que dar un paso atrás y dos hacia delante. Y por eso sé que volveré a despedirme cada día, diciendo esta vez "hasta mañana".
jueves, 9 de abril de 2009
No lo leas
Es un círculo vicioso: porque me escribes porque no te escribo, y te escribo cuando no escribes. Y escribo cuando pierdo la cuenta de a quién le toca. Así eternamente cazando con letras. Buscando las letras del nombre de una família de animales exóticos, invertebrados acelomados, con forma de corazón que hacen la fotosíntesis en la epidermis y que tienen cámaras internas donde guardan sus óvulos por fecundar. Cazarlos todo el día, escondidos entre las plantas más bonitas, rastreando las huellas más translúcidas, oteando los horizontes más infinitos, sintiendo nuestra propia posición humilde ante lo que es más fuerte que nosotros.
Hay dos opciones: o disfruto del camino y la búsqueda, o me agoto y desisto quemando toda ilusión: "Ese bichito mágico no existe, Ayla, entérate".
Me gustaría montar una expedición en condiciones, con un grupo de gente preparada, con reservas de víveres y agua suficientes. Mapas. Estudios sobre el comportamiento de este animal-vegetal. También es necesario el descanso.... Y lo más importante: ser tan tan tan ingenua que ante toda evidencia de extinción, la búsqueda debe continuar.
Porque ese bichito está dentro mío y si dejo de buscarlo me pierdo a mí misma.
Y cómo no sé muy bien a quién le tocaba escribir ahora, mejor no leas nada de esto, porque es una parte de mí que aún no ha cazado nadie y quiero que eso sea una línea constante para acabar con este círculo vicioso.
Hay dos opciones: o disfruto del camino y la búsqueda, o me agoto y desisto quemando toda ilusión: "Ese bichito mágico no existe, Ayla, entérate".
Me gustaría montar una expedición en condiciones, con un grupo de gente preparada, con reservas de víveres y agua suficientes. Mapas. Estudios sobre el comportamiento de este animal-vegetal. También es necesario el descanso.... Y lo más importante: ser tan tan tan ingenua que ante toda evidencia de extinción, la búsqueda debe continuar.
Porque ese bichito está dentro mío y si dejo de buscarlo me pierdo a mí misma.
Y cómo no sé muy bien a quién le tocaba escribir ahora, mejor no leas nada de esto, porque es una parte de mí que aún no ha cazado nadie y quiero que eso sea una línea constante para acabar con este círculo vicioso.
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