lunes, 21 de abril de 2008

On the motorbike in the city

GREEEEEEEEEEEEEEEEENNNN GREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENNN GREEEEEEEE GREEEEEE GREEEEEEEEEEENNNNNN GRREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN GRREEEEEEEeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnn top top top
Red red red red red red red red red red red GRRR red red red GRRR GGRRrr red red red GGGRRRRRRRRREEEEEEEEEEEEEEEENNNNNNNNNNNNNN GGREEEEEEEEEEEEEN GREEEEEEEEEEEEENNNN GREEEEEEEEEEEEEEENNNNNNNN GREEEEEEEEEEE GREEEEEEEEEEEEE GREEEEEEEEEENNNNNNNNNNN GREEEEEEEEEEEEEENN Top top top STOP.

viernes, 11 de abril de 2008

Autocaravana

Las montañas en frente, cruzado fronteras sin mirar atrás. Paisajes que van cambiando según el gradiente latitudinal. Cada día es un sitio nuevo, una cara distinta con rasgos y manera de divertirse únicos. Todos nos acogen, sienten curiosidad y preguntan el camino hecho. Pero no todo es desconocido. En el bar del puerto, de cualquier puerto, siempre tienes al que un día fué patrón de barco, bebiendo hasta la saciedad y desparramando historias fantásticas a todo el que soporte su hedor beodo. "Pues en Tailandia me rozó un pez venenoso en el pie izquierdo". En los campings, siempre esos compañeros temporales del viaje que piden lo que vistes para no perderse nada en su micro jornada libre, en la que quieren vivir todo apresuradamente. Y en las estaciones de servicio, el transportista, el camionero, que con su GPS te indica las carreteras en obras y los mejores polígonos industriales de toda Europa, donde da gusto ir a descargar.
Pero lo que realmente te hace sentir tranquilo es aparcar en un acantilado volcado sobre un atardecer, siempre ese sol bañando el mundo que es tu casa. ¿Hasta dónde vivir así? Hasta encontrar el Norte de tu interior, luego un poquito más hacia delante.

miércoles, 2 de abril de 2008

Raices

Sobreviviendo queda todo escondido, reprimido. No hay acento, no hay color en la piel, me peino como todas las demás y me olvido de como se arreglan mis primas. ¡Qué educada es esta niña! Claro que te doy trabajo, venga guapa, que lo harás muy bien. Es fácil. Y a final de mes, la supervivencia así se va llevando. Pa'alante, tira que te va. Un mes y otro. Así puedes pagarte los estudios, así dejas de ser un producto para el mercado matrimonial. ¡Qué lista, la niña, qué bien lo hace todo! Y una pena por dentro que no se quita.
Un tambor en la sangre. Bum bum - bum bum - burumbumbum - burumbum. Que late y late. Burunburunbaranbambambaran, ole ole ole hassá. ¿Porqué ahora? Me van a odiar, ya no puedo volver, ya no soy de allí. Pero tampoco soy de aquí. Ve'la'hí, a resulta de tanto esfuerzo, para acabar enredada en los rizos de tu pelo... en los rasgos bellos de tu cara. Cómo decirte que yo soy cómo tú, pero sin poder serlo? Y tus ojos, clavados en los míos, desencadenando miles de huracanes recíprocos, mientras te sonrojas con la dulzura de la miel. Tracatracatracatrá. ¿A quién vas a ir a pedirle que nos veamos de nuevo en otro encuentro casual, en nuestro corre-que-te-pillo, si ya no tengo a nadie que hable por mí? ¿Cómo me vas a encontrar en este mundo que he escogido y del que no entiendo la mitá? ¿Cómo te arrastro a ti a esto, si no puedes disimular y vas a pagar la incomprensión de todos? Ayayayayay... No puedo más. Me voy a vivir la vida. La vida, la vida, la vi-dá. A mi manera. Tira tira, que me voy contigo. Mañana llamo a mi tita Lupe que me ponga en el mercadillo los domingos, sigo estudiando entre semana, con mis notazas pa tu orgullo y el de los nuestros. Y en dos meses tú y yo estamos casaos. OLÉ!

martes, 25 de marzo de 2008

Magia

Me gusta cocerme a 38º C en un manantial natural mientras cae la nieve fuera. El vapor me da en la cara mientras una ventisca de hielo se derrite unos milímetros antes de tocar mis hombros. Cuento las estrellas enmarcadas en el valle fluvial. El sonido del agua cayendo y la vida que rodea todo mi cuerpo me relajan y estimulan a la vez. Al salir, el cuerpo ha almacenado tanto calor que no se nota el frío ni siquiera en el camino hasta la cabaña.

sábado, 15 de marzo de 2008

Infierno y cielo

Martillos que repiquetean en la oscuridad. Toc - toc- tic - tic - toc, en un zumbido sordo. Van clavando pequeños clavitos, tic - tic - tic. Los van clavando en el cerebro. Tic - tic - tic. Chinchetas, astillitas metálicas... Suena el politono PIPIRIPI... TIC - TIC - TIC. Clavos grandes de acero. PIPIRIPIP .... TOC - PLOC - POC. Que pare, por favor!!! PIRPIRPIPIP... Los clavos suben desde la mandíbula y se clavan en el hipotálamo, PIPIRPIPIP de acero frío penetrando y ahondando,... PIPIRPIPIPI. Voy a colgarlo... Breves instantes de paz. Otro clavo metálico. Un zumbido intenso de fondo y los clavos helados siguen hundiéndose. El cerebro es como un mercurio líquido y frío que se desliza por el bulbo raquídeo, bajando por las cervicales hacia la médula.

- Cariño, aquí estoy. No hables, no abras los ojos. Solo deja que te dé ésto. Son unas ampollas de nolotil. Te tienes que tomar las dos y ponértelas debajo de la lengua unos segundos.

Desde un lugar lejano y próximo a la vez una sensación infinita recorre los brazos y las piernas. TOC - toc - tic - ti... Es un cielo en el atardecer, con una luz que llena todo el cuerpo por dentro. Puedo abrir los ojos de nuevo, puedo mover mi cuerpo muy lentamente. Pero estoy agotada, no quiero moverme. Quiero quedarme en esa mecedora en un porche bucólico, como una abuela centenaria que no tiene ya preocupaciones. Intento atisbar en el horizonte y me encuentro con el azul cielo de tus ojos salvadores.

domingo, 9 de marzo de 2008

Elecciones

Hoy he ido a votar temprano.
Si atendemos a la ecuación de Nerst, para una constante de los gases dada y otra constate de Faraday en el mismo caso a temperatura ambiental (nos indicarán si a 15 o 25º C o cuaquier otra), tenemos que el potencial de membrana variará en función del logaritmo neperiano de las concentraciones de los iones a ambos lados de la membrana. Y esto es un hecho, inalterable desde el principio de los sistemas nerviosos en la faz de la Tierra.
Después del crecimiento personal que han supuesto para mí estas frases liberadoras, el proceso de introspección inmediato que se desprende de las últimas líneas me ha hecho sentir un tanto más completa. Incluso distinta. De una manera tan intensa que, me he arrepentido de votar tan rápido. Me hubiera gustado pensármelo una vez más. Y estoy segura que si los políticos supieran cómo puede llegar a cambiar la cultura una opinión determinada, la educación sería todavía peor.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Secuestro

Esta mañana he tenido un altercado antes de venir a trabajar. He llegado inmoralmente tarde al trabajo, pero tengo una causa de sobras justificada. Me han secuestrado.
Ha sido un sujeto de color oscuro. Me ha retenido despiadadamente, me agarraba por los hombros, me pegaba hacia su ser con fruición. Cuando me dejaba libre un brazo, me cojía por las piernas, cuando no, era la cintura. Me tapaba los ojos cubriéndomelos y me dejaba postrada mientras me cojía por los hombros. Así hasta media hora de forcejeo molesto y confuso.
Al final, he dejado de resistirme, me ha vencido su constancia. Me he dejado llevar y he sacado mi mente de la escena, de los ruidos y la oscuridad confusa que me rodeaban. Mi imaginación ha volado hacia las montañas. Había un montón de animales y olía a fresco y limpio. Veo un petirrojo que se me acerca y me pide que le siga, y me pongo a trepar por un sendero en ascenso. El frío arrecia. Justo cuando desaparecen los árboles lo encuentro a él. Es David y está mirándome con el petirrojo en el hombro. Pero cuando me acerco a él, el suelo cede sobre mi pie izquierdo. No tengo donde agarrarme, así que me voy despeñadero abajo. ¿Cómo no lo he visto? Si es el barranco rocoso donde estube estudiando al quebrantahuesos el año pasado. Allí está, en un hueco entre las rocas, con sus polluelos, mirándome con curiosidad mientras me hago pequeña... pequeña... Y al final de mi caida, me encuentro sentada en esa silla azul de falsa ergonomía que produce lumbalgia. Estoy en mi cubículo de la oficina, todo el mundo me mira porque voy llena de hojas del suelo, desnuda, el pelo tan arrebolado que se me ha llenado de rastas ordenadas y con pechinas de adorno (muy guapa, por cierto). Mi jefa me mira más que los demás, con más odio. Se me acerca: "Esto no puede seguir así, tenemos que hablar" NOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!
Entonces mi secuestrador me ha soltado, ha perdido toda su fuerza y me ha dejado libre. Ha quedado agotado, reducido a un triste nórdico de 25% plumón de pato.