
El agua todavía no
hierve y tengo los
espaguetis en la mano en un puñado... ¿Porqué soy tan lela de sacarlos antes?
Ah, claro!! Porque no son
espaguetis, es un arma mortal. Salgo de la cocina,
metralladora en mano y
Ta-
ta-
ta-
ta-
ta-
ta!! Contra el compañero de piso!! Estás tocado!! Pero no reacciona, me mira como si estuviera hablando de algo incomprensible para él. Media voltereta
croquetera y me meto detrás del sofá a modo de barricada. Ahora tengo entre las manos un puñado de
bazoca que apoyo contra el hombro... "¿Te vas a rendir ya?" Digo apuntándole. "Estás loca de tanto estudiar, eh?" Me responde con su acento belga... Pues esas serán tus últimas palabras, insensato:
BABÚM!!! La onda retroactiva me lanza hacia atrás ligeramente. En mi nueva posición tengo la vista de la olla, con el agua ya hirviendo. Me levanto con dignidad y justo antes de meter el
bazoca en la olla me acuerdo de
Homer trabando amistad con una langosta... y me percato de que nunca jamás conseguiré ser mejor ama de casa que eso. Pero feliz un rato sí que lo seré ;)